Nuestro Olivar, un recurso para frenar el cambio climático.

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Nuestro Olivar, un recurso para frenar el cambio climático.

“El olivar

es el bosque mediterráneo cultivado

más extenso del mundo”.

El Consejo Oleícola Internacional (COI) pone  mucho acento en el “bosque”, ya que en la actualidad existe un consenso científico que nos permite afirmar que el balance de carbono del olivo es favorable y el olivo en realidad tiene un impacto positivo y hace un verdadero servicio ambiental a la sociedad, asegura el organismo internacional en un documento de trabajo.

Desde el ámbito científico se han publicado diferentes estudios que demuestran que el olivar es un sistema de cultivo con efectos positivos para el medio ambiente.

El cultivo del olivo evita emisiones de CO2 y combate el efecto invernadero. Sólo el olivar andaluz atrapa más del 3% del total de emisiones nocivas a la atmosfera que se hacen en Andalucía. Supone el 50% del nivel nacional, puesto que en su conjunto el olivar español atrapa más del 6% de emisiones nacionales de CO2,  (según un estudio de ceiA3, Campus de Excelencia Internacional Agroalimentario de Córdoba).

Afirman,  los autores del estudio,  que el olivar español es uno de los mejores aliados del medio ambiente, gracias al secuestro de carbono que realizan sus árboles, en las más de 2,5 millones de hectáreas dedicadas a este cultivo en España.

Los cultivos leñosos, como el olivo, son particularmente eficaces en comparación con otros cultivos anuales para la captura de CO2 de la atmósfera y almacenarlo como carbono en la materia orgánica. Además, el olivo se puede cultivar en zonas con una precipitación inferior a 450 mm, zonas típicas de climas mediterráneos semiáridos que constituyen el límite de la distribución de los bosques y almacenan cantidades de carbono iguales o mejores que estos últimos.

“El olivo hace un servicio ambiental a la sociedad”

En la actualidad existe un consenso científico que permite afirmar que el balance de carbono del olivo es favorable y el olivo en realidad tiene un impacto positivo y hace un verdadero “servicio ambiental” a la sociedad.

Por otra parte, el aumento de la cantidad de carbono en el suelo permite mejorar la biodiversidad biótica del suelo y de las partes aéreas; también mejora la capacidad del suelo para almacenar agua de precipitación.

No deben olvidarse los efectos negativos de la eliminación de la poda, ya que ésta tiene efectos considerables en términos absolutos. De este modo, en el supuesto de eliminación total de la poda la tasa de fijación anual se reduce en un 26,8% (467.394 toneladas de CO2 / año). Debido a ello, resulta de gran importancia promover las prácticas y usos de la poda que aumenten la fijación neta de los olivares, como su incorporación al suelo, empleo como cubiertas vegetales, para la fabricación de compost, y en última instancia, debido a su menor tiempo de permanencia, como biocombustible, evitando en todo caso su quema en campo, “que supone una emisión directa”

El COI señala que en los últimos años se ha podido constatar cómo la sociedad ha comenzado a demandar información ambiental sobre los productos que consume, y especialmente, sobre los productos agroalimentarios.

La reducción de las emisiones de CO2 a la atmósfera, vincula el cultivo del olivar  con  valores que el mercado bonifica, como el respeto al medio ambiente, la barrera a la desertización, mejora de suelos,  la sostenibilidad ambiental y la conservación de la biodiversidad.

         “Reconocimiento de la UNESCO”

Este también podría ser un buen  argumento de apoyo para la declaración de los Paisajes del Olivar de Andalucía como Patrimonio Mundial. Ya que es preciso demostrar que estos paisajes del olivar cumplen el requisito para dicha declaración, que es esencial para la Unesco, de que estamos hablando de un valor universal excepcional.

La citada demostración, consistiría en inventariar el acervo culinario, la medicina natural y remedios populares,  la cultura oral, el refranero, los poemas, los juegos o los saberes relacionados con labores y procesos del trabajo en el olivar andaluz. Recopilar la existencia de rutas y programas de oleoturismo, centros de interpretación de la cultura del olivo – patrimonio y programas de fomento de la cultura olivarera.